Marcelino García Toral lo ha vuelto a hacer. El Villarreal CF certificó su clasificación matemática para la próxima edición de la UEFA Champions League tras una imponente victoria (2-3) en el feudo del campeón, el FC Barcelona. Una gesta que representa mucho más que tres puntos: es el reflejo del brillante trabajo colectivo de una plantilla comprometida y liderada por un cuerpo técnico que ha superado todas las expectativas.
«Es un plus para esta plantilla y para esta afición que todos hemos conseguido», subrayó Marcelino tras el encuentro. «Estamos muy orgullosos de que esta victoria nos dé la Champions matemática sacando una gran ventaja al Betis, que ha competido con nosotros hasta hoy».
Los datos avalan una campaña inolvidable:
⚽️ 69 goles a favor: el Villarreal es el tercer equipo más goleador de LaLiga y ya ha firmado su mejor registro goleador histórico en Primera División, a falta de una jornada.
✋🏻 36 de 37 jornadas ocupando plaza europea, dentro del Top 5 de la clasificación.
✈️ Con 36 puntos a domicilio (11 victorias), los de Marcelino son el segundo mejor visitante del campeonato.
💪 67 puntos, récord personal del técnico al frente del Villarreal CF en Primera División, superando los 64 logrados en la temporada 2015/16.
Apenas unos meses después de regresar al banquillo amarillo, Marcelino ha devuelto al club a la élite europea. Un éxito que, como el propio entrenador reconoce, pocos podían prever al inicio del curso: “Pocos pensaban el 10 de julio que podíamos acabar en Champions. Hemos tenido una buena planificación y estamos muy agradecidos de corazón, tanto en mi nombre como de todo el staff”.
Esta clasificación reafirma el crecimiento del proyecto y su impacto en el futuro inmediato del club. “Tal como está el fútbol ahora, entrar en Champions te da un plus en lo económico, además de que poder disfrutar de la mejor competición de fútbol del mundo. Estamos en Champions, ahora toca disfrutar e iniciar la próxima temporada con la máxima ilusión”, concluyó Marcelino.
Con una idea de juego reconocible, un grupo sólido y el liderazgo de un entrenador con ADN amarillo, el Villarreal vuelve a codearse con los grandes de Europa. Y lo hace con estilo.